¿Cuál es la historia real sobre los reyes magos?

Las leyendas sobre Melchor, Gaspar y Baltasar son incontables. Se dice que eran tres, que uno de ellos era negro y que eran magos... ¿Cuáles son reales y cuáles no? Una fecha más para repartir regalos, también ilusión y emoción entre los más pequeños. No obstante, en la actualidad son pocos los que saben dónde se separan tradición e historia en lo que respecta a los reyes magos.

Filosofia-barata 06-01-2021 08:00:08

¿Eran tres?

El origen de la leyenda la encontramos en la Biblia. Mateo, el apóstol fue el único de los autores del libro sagrado que dejó constancia de la existencia de estos personajes en las crónicas. En sus textos afirma que, después de que Jesús naciera en Belén, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?, porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. No señalaba, por tanto, ni el número concreto de sus majestades, ni su raza.

Si el apóstol no hizo referencia al número exacto de Reyes Magos que llegaron a Belén... ¿Por qué la tradición dice que son tres? El nacimiento de este mito se lo debemos al “Liber Pontificalis” (una recopilación fechada en el siglo IX de varias historias y leyendas relacionadas con la religión cristiana). La cifra (basada en las creencias populares) fue oportuna y (presumiblemente) nació debido al número de regalos citados por el apóstol. Todo ello, sumado a la relación que tenía el número con la Santísima Trinidad. Así lo afirma el investigador histórico Omar López Mato en su obra” A su obra y semejanza. La historia de Cristo a través del arte”.

El historiador José Javier Azanza López ofrece (en su dossier “Ya vienen los reyes. Historia, leyenda y arte en torno a los magos de Oriente”) una nueva visión del origen de la cifra. Según él, la cifra vendría del siglo III: En cuanto a su número, si bien existen versiones que recogen entre dos y sesenta magos, en el siglo III el teólogo Orígenes indicó que los Reyes Magos eran tres, número que acabó por imponerse atendiendo a razones bíblicas, litúrgicas y simbólicas, y que fue confirmado por la Iglesia en el siglo V mediante una declaración del Papa León I el Magno en sus Sermones para la Epifanía.

Ariel Guiance (Universidad de Buenos Aires) en su dossier “La polémica antijudía en la Castilla Bajomedieval: la historia de los Reyes Magos”. Dice que la tradición oriental habla de 12 magos, mientras que Occidente de 3: “Este número aparece en el evangelio de Mateo y en el evangelio armenio de la infancia”.

¿Se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar?

Nombrados en el “Liber pontificalis(siglo IX): Melchor («Melchior»), Baltazar («Bithisarca») y Gaspar («Gathaspa»). No obstante, Azanza afirma que los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar aparecieron por primera vez en el evangelio Armenio de la Infancia del siglo IV; Pero no serían aceptados hasta su inclusión en el “Liber Pontificalis”, fechado a mediados del siglo IX.

Santiago de la Vorágine, obispo de Génova y autor (siglo XIII) de “La leyenda dorada” (una compilación de los mitos de la vida de los diferentes santos y de algunos pasajes bíblicos) asentó de nuevo estos nombres al afirmar que eran “Gaspar, Melchor y Baltasar”.

¿Eran magos?

Son muchos los expertos que consideran que este término tenía otras acepciones en la época. Joao Scognamiglio, autor de “Lo inédito sobre los evangelios”, afirma que el nombre magos en aquella época significaba personas de cierto poderío y que se distinguían especialmente en los conocimientos científicos, sobre todo astronómicos. El historiador de la religión cristiana James Dixon Douglas es de la misma opinión; En su obra “Diccionario bíblico del mundo hispano”, señala que la palabra mago hacía referencia a una “casta religiosa entre los persas” con gran devoción por la astrología.

Lo más probable es que fueran sacerdotes y astrólogos originarios de Babilonia o Persia, dado que ambos eran grandes centros astrológicos donde los magos eran una casta sacerdotal con mucha influencia, completa Azanza.

¿Venían de Oriente y eran reyes?

Una de las primeras veces que se oye hablar de su procedencia es en siglo VII, cuando se dejó escrito en el “Evangelio armenio de la infancia” que Melchor reinaba sobre los persas, Baltasar sobre los indios, y Gaspar, sobre el país de los árabes. Dixon, sostiene que la teoría de que vinieron de Arabia Félix (Arabia del sur) es muy probable, pues en esa región se practicaba la astrología.

Mateo no dice que fueran reyes. ¿Por qué, entonces, la tradición les ha entregado la corona? El culpable de ello es Quinto Séptimo Tertuliano. Este escritor romano (padre de la Iglesia en el siglo III) llegó a esa conclusión tras leer en el Salmo 72, “Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes”. Como la magia no era bien considerada por la religión, este apelativo hizo que nuestros protagonistas fueran bien aceptados. El ya archiconocido Santiago de la Vorágine logró popularizar esta idea en “La leyenda dorada”, dejando escrito que los magos “eran al mismo tiempo reyes y magos” y que, en su país de origen, solían subir a la cima de una montaña para observar los astros.

¿Baltasar era negro?

A Baltasar no se le representó como un rey de tez negra hasta el siglo XV. Antes, y tal y como señala Omar López Mato, fueron mostrados con aspecto occidental y considerados como los descendientes de Noé.

Azanza, sostiene “en los albores del cristianismo, a los tres magos se les representaba como de una misma raza, tenían el mismo tipo e iban vestidos con el característico traje persa: bonete frigio y estrechos pantalones con faldilla. A partir del siglo XV, con la intención de simbolizar la universalidad del cristianismo, cada uno adquiere rasgos propios que los asocia con las tres edades de la vida y con las tres partes del mundo entonces conocidas: Europa, Asia y África. ¿En qué momento aparece el rey negro en el arte cristiano? Aunque pueden considerarse algunos antecedentes aislados, la Edad Media ignora esta referencia condicionada por el rechazo al color negro que pasaba por ser el del demonio y el infierno. La figura del rey negro sólo se volvió habitual a finales de la Edad Media, y se impone a lo largo del siglo XV, tanto por el gusto creciente por lo exótico, como por las razones simbólicas indicadas.


Comentá esta noticia

Noticias relacionadas