La alegría y la risa, los mejores medicamentos anti estrés

La alegría no se encuentra en un solo lugar de nuestro cerebro. Sentir esta emoción es un proceso complejo; Distintas estructuras cerebrales y neurotransmisores participan en esa actividad, que las personas de diferentes culturas y en todo el mundo experimentan. 

Onda_verde 06-08-2020 07:51:20

El hecho de poder sentirnos alegres y sonreír por ello, es algo común que nos une, pero hay mucha gente cuya existencia transcurre sin sentir esa emoción con frecuencia.

El origen de la risa se remonta a siete millones de años atrás, con los jadeos que los homínidos emitían al jugar. Mas fue necesario esperar tres millones de años, a que el hombre se transformara en bípedo, para observar un avance determinante. La posición en dos piernas permitió que el tórax se liberara de las exigencias respiratorias cuadrúpedas e hizo posible una mejor vocalización que estableció las condiciones necesarias para la risa que hoy conocemos. Sin embargo, el gran salto de la risa y el humor se da con el control muscular de la boca y la cara, el arribo al homo sapiens (hace 150.000 años), las variaciones culturales y religiosas, el desarrollo de las sociedades humanas. 

Los investigadores muestran un gran empeño en controlar y disminuir los estados emocionales negativos, pero resulta igualmente valioso promover el cultivo de las emociones positivas. Por ello, el nuevo paradigma de la psicología positiva concibe este tipo de emociones como uno de los pilares conducentes a la felicidad o el bienestar de las personas y, por ende, uno de sus principales objetos de estudio.

La alegría es contagiosa y, por lo tanto, una persona que se encuentre alegre proporcionará un rato agradable a los que le rodean, y las defensas naturales del cuerpo funcionan mejor en la gente alegre que en la muy seria o deprimida.

Quien se siente alegre genera una serie de sustancias internas de tipo endorfinas (disminuyen la sensación de dolor), factores antioxidantes (ayudan a preservar las células) y factores que inhiben los oncogenes (relacionados con la aparición de tumores).

Se dice que estadísticamente un niño menor de tres años se ríe más de 100 veces al día y un adulto en promedio ríe 15 veces. Debemos tratar de superar esa media ya que la alegría y la risa traen grandes beneficios a nuestro cuerpo:

Ejercicio: con cada carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.

Limpieza: se lubrican y limpian los ojos con lágrimas, la carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído, además, elimina las toxinas, porque con el movimiento el diafragma produce un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas.

Oxigenación: entra el doble de aire en los pulmones, dejando que el cuerpo se oxigene más (normalmente respiramos 6 litros de aire/min.).

Analgésico: durante el acto de reír se liberan endorfinas, los sedantes naturales del cerebro, similares a la morfina. Por eso, cinco o seis minutos de risa continua actúan como un analgésico. De ahí que se utilice para terapias de convalecencia que requieren una movilización rápida del sistema inmunológico.

Rejuvenecedora: rejuvenece al estirar y estimular los músculos de la cara. Tiene, además, un efecto tonificante y antiarrugas.

Facilita el sueño: las carcajadas generan una sana fatiga que elimina el insomnio.

Elimina el estrés: se producen ciertas hormonas (endorfinas y adrenalina) que elevan el tono vital y nos hacen sentir más despiertos.

Fuente: Diario21.tv, Medline Plus y Archivo personal

Consultor Medico: Dr. Rene A. Triviño G. - M.P. 5812 - Medicina Integrativa


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